Cuando los romanos conquistaron París en el año 55 a.C. era una pequeña aldea de pescadores que sufría frecuentes inundaciones, pero los francos lograron vencer a los romanos y le dieron el nombre actual de París. Durante la Edad Media, la ciudad prosperó como cuna religiosa, como muestra de la época tenemos la Sainte-Chapelle. También fue un reclamo para muchos artistas y eruditos por su importante universidad, La Sorbona.
Durante el Renacimiento y la Ilustración, París destacó como enclave cultural y humanista, y bajo el reinado de Luis XIV se convirtió en una urbe poderosa y próspera. Otro hecho histórico que afectó a la ciudad fue la Revolución francesa en 1789 y, posteriormente la ambición del militar que se proclamó emperador Napoleón Bonaparte. Otro período que transformó la ciudad fue el proyecto urbanístico del barón Haussmann, que logró reemplazar los barrios medievales por elegantes avenidas y bulevares. Todos estos cambios los podemos observar cuando la visitamos. Los cinco lugares elegidos son:
Ópera Nacional de Paris Garnier
Está situada en el barrio de la Ópera, y forma parte de la renovación del trazado urbano de Haussmann. El edificio fue diseñado por Charles Garnier para Napoleón III. Las obras se iniciaron en 1862 y terminaron en 1871. Tiene un inconfundible aspecto, ya que fusiona diferentes materiales: piedra, mármol y bronce. Destacamos la variedad de estilos, desde el clasicismo al barroco. Si el exterior ya es suntuoso, en el interior vemos la impresionante escalinata, realizada con mármol blanco y con una balaustrada de mármol rojo y verde.
La Madeleine
La Dome
Esta iglesia fue encargada por Luis XIV en 1676 para construirse en el conjunto arquitectónico del refugio militar de los Inválidos. En esa zona se había erigido una iglesia para los soldados, pero el rey quería un edificio exclusivo para el rey y sus tumbas reales. Pero tras la muerte del monarca se desechó la idea y se convirtió en un monumento a los Borbones. En 1840 se trasladaron los restos de Napoleón y allí se estableció su tumba junto a la de otros militares franceses. Destaca su cúpula dorada en el exterior, y en el interior la galería de cristal y la gran tumba dedicada a Napoleón.
El Palacio de Luxembourg y sus jardines
El palacio, que ahora es la sede del senado francés, fue construido para recordarle a la viuda de Enrique IV, María de Médicis, su Florencia natal. Fue diseñado por Salomon de Brosse y erigido al estilo italiano del Palacio Pitti. Pero lo más interesante del conjunto arquitectónico son los jardines. Son los más céntricos, los más bellos y más románticos de París.
Se trata de un espacio agradable, repleto de plantas y árboles bajo los que cobijarse durante los calurosos días estivales, aunque también es posible realizar muchas otras actividades como jugar al tenis o a la petanca, realizar cursos de arboricultura, o bien elegir la apicultura para aprender a tratar con las abejas de la gran colmena que habita en el jardín.
Museo de Rodin
Si nos gusta la escultura, este museo es de obligada visita, ya que las obras de Rodin en persona son impresionantes. Podría destacar el movimiento, la fuerza y el detalle de cada pieza. En el interior de la mansión se distribuyen por orden cronológico toda la trayectoria del artista y podemos ver obras como El beso.
Estos lugares marcaron mis viajes y me sorprendieron gratamente. Es cierto que la ciudad tiene muchos puntos de interés, pero he preferido destacar estos que no son tan conocidos.
Espero que os haya gustado.
¡Os animamos a que nos comentéis qué lugares os han gustado más de París!.
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